Capítulo 3. A odiarle con las mismas ganas que le quiero
Llevo viviendo con mi padre cerca de cinco semanas.
Logan ha dejado de existir para mi desde aquella primera y última llamada que me hizo cuando tuvo que marcharse en la que no me dejó ni tan siquiera responder. Al principio estaba preocupada, tenía una ansiedad que me ahogaba cada vez que respiraba y no hacía más que mirar al cielo suplicando oxígeno como si se trataran de caladas de la droga más dura...
Pasaban los días y yo seguía así. Rota. Hasta que finalmente lloré, lloré como si no hubiera mañana y la preocupación, el agobio y el echarle tanto de menos se convirtieron en lágrimas...
Me dolió muchísimo.
Hace una semana que no lloro y tan siquiera pienso en cómo está él ni en si está... Me dijo que cuidaría de mi y no lo ha hecho. No ha llegado tarde, simplemente nunca llegó y yo, como una imbécil he seguido esperando, mirando el teléfono...: ni una sola llamada, ni un mensaje... Está claro que le he llamado pero ni siquiera daba señal. No sé si es raro o si es normal pero hace exactamente siete días he empezado a odiarle. A odiarle con las mismas ganas que le quiero. Y eso me causa dolor...
Yuma está muy contenta de volver a verme, la verdad es que la echaba de menos... Han pasado muchos años desde la última vez que la vi. Está mayor y me da lástima porque ha sido una perrita que siempre ha estado con nosotros donde quiera que fuésemos y su pérdida ahora mismo sería catastrófica para mi porque a veces las cosas que nos dan y transmiten los animales no pueden aportarlas los humanos y es que... yo siempre recuerdo que estar con ella era estar en paz y que nadie más podía darme eso. Ahora ella es mi única compañera porque la soledad flanquea mi vida y se adueña de mis días duramente desde que estoy aquí con mi padre. Estoy con él pero para mi es alguien etéreo. Sé que existe pero ni lo veo ni lo siento. Simplemente sé que está pero, la verdad es que eso no es lo que ahora mismo me preocupa, porque no es él quién hace que me sienta sola. Logan lleva desaparecido demasiados días y él era quien ocupaba mis horas y quién alimentaba día a día mis sonrisas y lo que me duele es que no pueda valerme de mi misma para ello, me duele tener que necesitarlo a él para ser feliz... porque... ¿y si no vuelve?
Ojalá las cosas cambien pronto, aunque posiblemente cambien mucho antes de lo que yo me espero.
Continuará.
Logan ha dejado de existir para mi desde aquella primera y última llamada que me hizo cuando tuvo que marcharse en la que no me dejó ni tan siquiera responder. Al principio estaba preocupada, tenía una ansiedad que me ahogaba cada vez que respiraba y no hacía más que mirar al cielo suplicando oxígeno como si se trataran de caladas de la droga más dura...
Pasaban los días y yo seguía así. Rota. Hasta que finalmente lloré, lloré como si no hubiera mañana y la preocupación, el agobio y el echarle tanto de menos se convirtieron en lágrimas...
Me dolió muchísimo.
Hace una semana que no lloro y tan siquiera pienso en cómo está él ni en si está... Me dijo que cuidaría de mi y no lo ha hecho. No ha llegado tarde, simplemente nunca llegó y yo, como una imbécil he seguido esperando, mirando el teléfono...: ni una sola llamada, ni un mensaje... Está claro que le he llamado pero ni siquiera daba señal. No sé si es raro o si es normal pero hace exactamente siete días he empezado a odiarle. A odiarle con las mismas ganas que le quiero. Y eso me causa dolor...
Yuma está muy contenta de volver a verme, la verdad es que la echaba de menos... Han pasado muchos años desde la última vez que la vi. Está mayor y me da lástima porque ha sido una perrita que siempre ha estado con nosotros donde quiera que fuésemos y su pérdida ahora mismo sería catastrófica para mi porque a veces las cosas que nos dan y transmiten los animales no pueden aportarlas los humanos y es que... yo siempre recuerdo que estar con ella era estar en paz y que nadie más podía darme eso. Ahora ella es mi única compañera porque la soledad flanquea mi vida y se adueña de mis días duramente desde que estoy aquí con mi padre. Estoy con él pero para mi es alguien etéreo. Sé que existe pero ni lo veo ni lo siento. Simplemente sé que está pero, la verdad es que eso no es lo que ahora mismo me preocupa, porque no es él quién hace que me sienta sola. Logan lleva desaparecido demasiados días y él era quien ocupaba mis horas y quién alimentaba día a día mis sonrisas y lo que me duele es que no pueda valerme de mi misma para ello, me duele tener que necesitarlo a él para ser feliz... porque... ¿y si no vuelve?
Ojalá las cosas cambien pronto, aunque posiblemente cambien mucho antes de lo que yo me espero.
Continuará.

Tienes mucho talento Ainara, eres la mejor.
ResponderEliminarDesde Mexico un abrazo.