Alma vibrante

Derramé el café sobre mi camisa al recordarte.

Cambié el reloj de sitio y de hora. Me senté sobre el sillón dónde me solía sentar para pensar en ti. Vibrante. El ambiente recargado hacía de mi hogar una prisión. La noche envolvía cada rincón de la inmensa habitación que tan vacía se me hacía sin ti. Me incorporé y  comencé a soñar. Soñé con mis recuerdos.




Pasaron los meses. Dejé el abrumador pasado atrás. Me mudé de casa, de barrio, de ciudad, de país. Fui tan lejos que ni el destino me supo parar. Entonces, después de estar tanto tiempo huyendo sin echar la vista atrás, decidí hacerlo, a ver qué tal. Al principio volví a sentir aquellas vibraciones que me recordaban a aquel sillón azul terciopelo dónde me sentaba para pensar en ti, después, con la propia brisa del viento, ese vibrar fue convirtiéndose en un molesto cosquilleo hasta que por fin, supo naufragar dentro de mi para dejar de existir.

Actualmente vivo en medio del desierto y lo único que sé es que me siento bien entre el frío de esta noche y que ya no necesito el calor de tus brazos para seguir en pie.. y es que, la llama de mi cuerpo se mantiene firme y viva, alimentándose de los recuerdos, quemando momentos e historias efímeras que alguna vez atravesaron mi pensamiento.

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